Miedos infantiles. ¿Cómo gestionarlos?

Las emociones de los niños y aprender a gestionarlas es un tema que nos preocupa a muchas madres. El miedo es una de ellas y está presente de muchas formas en cada etapa evolutiva del niño.


Durante el primer año:

En su etapa inicial, los ruidos fuertes, los extraños, la falta de alimento y la separación de los padres son varios de los miedos más habituales.


A partir del segundo año:

Se suman a los miedos iniciales, el miedo a la oscuridad, a lo desconocido, el daño físico, los animales y lo que estos puedan hacerles.Todo ello les fomenta el apego, ya que papá y mamá son su mayor seguridad.

En torno a los 3 ó 4 años:

El Niño comienza a desarrollar su imaginación lo que les provoca tener miedos que ellos mismos crean:
- Monstruos, fantasmas, alguien escondido en la oscuridad, etc.. También comienza el miedo al colegio, creando en muchos casos ansiedad por separación.


En la etapa de 5 y 6 años aproximadamente:

Continúan con los miedos al daño físico y a la separación, manteniendo también los miedos imaginarios a los que se les suma el miedo al médico y a las personas peligrosas como ladrones o los malos de las películas que ellos consideran aún reales. Es muy importante revisar los contenidos visuales que se le ofrecen al peque, deben ser adecuados a su edad, sobre todo los que contengan escenas de miedo o violencia. A estas edades aún no diferencian entre fantasía y realidad.


A partir de los 7 años en adelante:

Comenzarán a mitigarse los miedos físicos y los imaginarios para dar paso a los miedos emocionales y sociales como la tristeza, la soledad, el ridículo, el rechazo o la integración entre otros.

Cada edad tiene sus propios miedos y hay que intentar mitigarlos desde el cariño y el apoyo, transmitiéndoles como padres, la seguridad que ellos necesitan en ese momento así como aumentando su autoestima valorando y felicitándole por cada uno de sus logros.

Debemos acompañar al peque en sus miedos y darle la importancia suficiente para que el se sienta escuchado y comprendido.

También le ayuda que le proporcionemos las herramientas necesarias que le facilite superar sus miedos de forma gradual.

Por ejemplo: para superar el miedo a la oscuridad podemos ponerle una pequeña luz que cada vez sea más tenue, llevarle al cine o a sitios con poca luz, pero siempre con su consentimiento, sin enfrentarle al miedo de forma radical y sin ridiculizarle con frases como.." Tú eres un valiente y no deberías tener miedo", "eso no es nada" o "no tengas miedo que eso es de pequeños"...

Otro factor a tener muy en cuenta es nuestra propia reacción a los miedos delante del niño, ya que como en todo ,nosotros somos su ejemplo a seguir y ellos el reflejo de nuestras propias acciones.

Los miedos nos preocupan y aunque a veces pueden afectar a su día a día, realmente dicen que son una parte de su desarrollo evolutivo y que la mayor parte son pasajeros. De no ser así y si se intensificasen tanto como para producir problemas en su desarrollo deberíamos consultar con un especialista.


MI EXPERIENCIA

Como experiencia personal con mi peque ya hemos pasado por diferentes miedos y aún mantiene algunos. El que más le lleva afectando es el de la separación, y aún le cuesta, pero ahí seguimos, acompañándole e intentando darle seguridad:
- Me despido siempre con cariño
- Le digo cuando voy a regresar
- Le dejo siempre de la mano de una persona de su confianza
- No le regaño ni me enfado si llora

Sé, que en cuanto me voy se calma, pero espero que pronto pueda superar este miedo.
Otro de sus miedos es el de soledad, oscuridad, monstruos..un poco mezcla de todo, no consigue dormir solo y le da miedo ir solo por zonas oscuras.

Le empezó con 4 años en los que comenzó a subirse a nuestro cuarto a media noche por "sueños feos" como el los llama.Yo le acompañaba a su cuarto y me quedaba con él hasta que se dormía, pero siguió despertándose cada vez más veces, pasando de 2 veces a 6 en la noche.

Hablé con especialistas y aunque me lo desaconsejaron terminé tomando la decisión de meterle en nuestra cama. Cómo podía dejarle pasar miedo? Me parecía innecesario hacerle pasar por ello sabiendo que con nosotros estaba tranquilo.Me dijeron que aunque ahora fuera más cómodo a la larga me costaría que volviera a su cuarto.Si os soy sincera...

Jamás pensé en la comodidad, sólo pensaba en calmar su miedos y en mejorar su descanso ya que despertándose 6 veces por la noche afectaba a su rendimiento diario.

Con nosotros duerme relajado, y aunque de vez en cuando sigue despertándose por los " sueños feos ", sólo el ver que estamos a su lado le da la seguridad necesaria para volverse a dormir.

No sé si estoy haciendo bien o mal, pero mi instinto de madre, (ese que os sugerí que había que seguir), me decía que eso era lo que mi peque necesitaba en ese momento.

Espero que los miedos se le pasen pronto, pero no tengo ninguna prisa porque vuelva de nuevo a su cama, él disfruta con nosotros y nosotros disfrutamos con el.Es un gusto verle dormir taaaaann tranquilo.¿Y vosotras?.. ¿Vuestros peques han pasado por algún miedo?..

¿Cómo lo habéis solucionadoEstaré encantada de recibir vuestros comentarios.